La Chiquitanía, la ecoregión más afectada por incendios forestales, recibe un nuevo impulso para proteger bosques y comunidades. Los principales beneficiarios son mujeres y jóvenes de hogares rurales e indígenas, priorizando 22 comunidades y TCOs que representan a más de 5.500 residentes vulnerables.
Por Katia Garrido
Santa Cruz, 2 de marzo (ANA).- En el marco del proyecto Territorio y Restauración Ecológica y Económica Sostenible (TREES) que será ejecutado en los municipios de San Ramón, San Javier, Concepción, San Ignacio, San Miguel y San Rafael del departamento de Santa Cruz, los beneficiarios que dependen de sistemas forestales y agropastoriles recibirán asistencia técnica para producción sostenible, prácticas regenerativas en agricultura y ganadería, y formación en restauración y gestión de riesgos.
En ese marco, se apoyará a mujeres indígenas en la comercialización de productos de la agrobiodiversidad, ampliando sus ingresos y liderazgo económico.
Las acciones actuarán en tres frentes clave:
- Restauración de bosques y cuencas para recuperar paisajes degradados.
- Promoción de medios de vida sostenibles, apoyando a comunidades indígenas y productores con cadenas de valor de productos no maderables que generen más empleos e ingresos.
- Fortalecimiento de capacidades comunitarias y municipales para prevenir y responder a incendios, con sistemas de alerta temprana y preparación rápida.

“Es fundamental hablar de empoderamiento. Las mujeres han asumido un rol cada vez más protagónico en la economía familiar gracias a iniciativas que relacionan la conservación y el aprovechamiento sostenible de los recursos del bosque. Esto nos demuestra que la protección del bosque no es únicamente un tema ambiental, sino también una oportunidad real de transformación social.”, complementa Roberto Vides, director Ejecutivo de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC).
Vides agrega que, en los territorios donde FCBC hace presencia, se ha apostado por fortalecer capacidades y acompañar procesos, ayudando a que las mujeres valoren y pongan en práctica el potencial que ya existe en sus comunidades. Cuando empiezan a transformar los recursos del bosque en productos con mayor valor agregado y ven que ese esfuerzo se traduce en ingresos, autonomía y reconocimiento, no solo mejora su economía, sino también su posición dentro de sus familias y espacios de decisión.
En este proceso ha impulsado nuevos liderazgos femeninos. Hoy vemos mujeres participando activamente en espacios de decisión, asumiendo responsabilidades y demostrando que la conservación también es una vía para fortalecer su voz y su influencia. En cuanto a los jóvenes, el bosque en pie representa tanto una responsabilidad como una oportunidad. En un contexto donde el cambio climático, los incendios y la vulnerabilidad ambiental se han vuelto recurrentes, la conservación se traduce en futuro. El bosque genera ingresos, identidad y orgullo Chiquitano.
El proyecto abarcará más de 600 mil hectáreas de bosques secos y paisajes en mosaico de Concepción, Alto Paraguá, Velasco Norte y Velasco Sur, donde entre 2001 y 2024, más de la mitad del territorio sufrió incendios recurrentes, algunos con hasta 12 eventos.
En el plano institucional, los gobiernos municipales y el Gobierno Departamental de Santa Cruz contarán con sistemas mejorados de monitoreo de incendios y planificación de restauración, consolidando un modelo de gestión que une ciencia, comunidad y cooperación internacional.

La iniciativa, financiada por el Gobierno de Japón, es impulsada por el Grupo Banco Mundial y ejecutada por la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), buscando fortalecer la vida de las comunidades rurales e indígenas mediante restauración forestal, desarrollo local sostenible y manejo integral del fuego.
Por su parte, Mizushi Satoh, especialista senior en Medioambiente y gerente de Proyecto del Grupo Banco Mundial, manifiesta “Visualizamos un futuro de bosques más resilientes en la Chiquitania, objetivo que se alcanzará con la restauración de cerca de 10.000 hectáreas mediante regeneración natural y restauración asistida, conectando esa recuperación con medios de vida sostenibles e incorporando acciones de prevención, preparación, alerta temprana y respuesta frente al fuego“.
Finalmente, reflexiona sobre la importancia de que los bosques generen valor sostenible para las comunidades; por tal motivo, el proyecto prioriza la creación de empleo a través de la integración en cadenas de valor y el fortalecimiento de la competitividad en productos no maderables, con énfasis en mujeres y jóvenes. En síntesis, TREES busca convertir la restauración del bosque seco chiquitano y el manejo integral del fuego en oportunidades reales de desarrollo, empleo digno y resiliencia territorial para las comunidades, y ha sido diseñado con un propósito demostrativo para facilitar su escalamiento a otras macrorregiones en los próximos años.
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