La presidenta de la RedLAC en entrevista con ANA afirmó que los donantes necesitan flexibilizar sus requerimientos para lograr prontos resultados en conservación de recursos naturales.
Santa Cruz, 11 octubre (ANA).- Los donantes necesitan flexibilizar sus requerimientos para que los financiamientos climáticos y de conservación de los recursos naturales lleguen a los territorios y se tengan resultados lo más pronto posible, reflexionó Reneé González, presidenta de la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC), al anunciar que se apunta a que el 20% de los fondos climáticos y de conservación vayan destinados directamente a los pueblos indígenas.
“Mientras más eficiente sea la canalización de fondos para que el recurso financiero se transforme en recursos naturales, va a ser más cómo nos vamos a acercar a nuestra meta. WEF (Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe, por sus siglas en inglés) está definiendo que las siguientes aportaciones van a necesitar que el 20% de los recursos vaya directo a los pueblos indígenas”, aseveró en entrevista con ANA.
González, quien participó del XXVIII Congreso RedLAC 2026 en la ciudad de Santa Cruz, que se desarrolló del 6 al 8 de octubre, afirmó que se tiene que trabajar para que los donantes flexibilicen los requerimientos para acceder a los fondos, porque con el tiempo muchos se hicieron más exigentes, regidos en educación financiera y formal porque lamentablemente se basaron en la desconfianza.
“Vienen de la ciudad de un sistema financiero más complejo; mientras en el campo tenemos más capacidades para transformar esos recursos financieros en recursos naturales, en muchas ocasiones no siempre se requiere reforzar la parte de cumplimiento y la parte de inclusión financiera. Entonces ¿qué necesitamos?, en las dos vías: las fuentes financieras conozcan las realidades en el territorio y al territorio, pueda utilizar estas herramientas financieras con transparencia y sobre todo con rendición de cuentas”, señaló.
La experta en fondos ambientales señaló desde las instalaciones de la Cainco, que las personas que ocuparon los territorios indígenas por mucho tiempo y que tienen conocimiento ancestral, muchas veces no tuvieron el acercamiento a la educación formal, y en esa educación formal la parte financiera es la que juega un papel importante a la hora de gestionar recursos para la conservación.
“Tenemos que unir estos dos mundos; ahí es donde los fondos ambientales pueden aliar con muchos socios más, porque no somos capacitadores de instituciones financieras, pero si podemos acercar a quien lo pueda hacer e ir creando esas capacidades. Mientras más directo vayan esos recursos al campo de manera responsable, más rápido vamos a tener resultados de conservación de recursos naturales”, afirmó.
González dijo que el interés es que se desarrollen capacidades, en el propósito de alentar la inclusión financiera de grupos indígenas y afrodescendientes que históricamente han estado rezagados.
“El 2024 se desarrolló la publicación que justo muestra los casos distintos en el planeta, no solo de América Latina y El Caribe, también en África y el Asia, de cómo estos fondos con el tiempo han ido desarrollando esa eficiencia, esa es la parte más eficiente, porque no queremos esa intermediación financiera innecesaria”, señaló.
La también directora ejecutiva del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN), el desafío que se tiene es enorme, para ser más eficientes en la reducción de tiempos y trámites para acceder a los fondos climáticos y de conservación que permitan a los recursos llegar al campo, con respecto a esquemas anteriores que había mucha intermediación internacional de los recursos.
“Normalmente los recursos que manejan los fondos ambientales requieren de un diseño de varios meses, a veces varios años. Entonces, normalmente en el congreso no cierras esos acuerdos. Lo que si cierras son las voluntades y también la capacidad de unir conocimientos”, explicó en referencia a las reuniones bilaterales entre fondos y gobiernos, y organizaciones ambientales y donantes.
En ese marco dijo que históricamente se han canalizado unos 1.700 millones de dólares a campo, que abarcó una superficie de 380 millones de hectáreas con alrededor de 10 millones de personas en América Latina y El Caribe. Esos son los datos que tenemos, es un subestimado que tenemos porque tenemos que revisar todavía”, precisó.
“Mucho no se ve en el Congreso, pero se está dando un intercambio con este donante cómo hacerlo en el proceso y con este gobierno que está donando, por ejemplo, que es un apoyo bilateral qué otro instrumento puedo agregar, porque hay otros instrumentos financieros muy interesantes que se unen a los donativos y que pueden acelerar los procesos, conversión de deudas, bonos soberanos, la inversión de impacto. Entonces todo eso es un cóctel de diferentes cosas que cada quien en su fondo está armando”, explicó.
En el caso de Bolivia dijo que los seis fondos que canalizan los recursos a la cabeza de la Fundación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Fundesnap), la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), el Fondo para la Estrategia de Conservación (CSF por sus siglas en inglés), entre otros cuentan con los instrumentos estándares para la gobernanza y la transparencia de los fondos climáticos y de conservación.
“Seguimos esas buenas prácticas que están disponibles para todo el mundo y que no son solo una receta para fondos para la institucionalidad de toda organización humana que maneja recursos financieros”, acotó.
Tras la culminación del congreso, las diferentes delegaciones nacionales e internacionales se trasladaron al Salar de Uyuni y zonas aledañas que forman parte del paisaje turístico andino que ofrece el país.
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