Fenómenos como inundaciones devastadoras, aumento histórico en las temperaturas y prolongadas sequías son evidencias claras de la emergencia climática que enfrenta el país.
La Paz, 3 junio (ANA).- La Relatoría Especial sobre los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha expresado su preocupación por el impacto de los desastres climáticos en diversas regiones de Bolivia.
“La Redesca expresa su preocupación por el impacto de los desastres climáticos en diversas regiones de Bolivia. Fenómenos como inundaciones devastadoras, aumento histórico en las temperaturas y prolongadas sequías son evidencias claras de la emergencia climática que enfrenta el país”, señala el VIII Informe de la Redesca de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
El documento hecho público a nivel de la región en marzo de este año, señala que Redesca tomó conocimiento de las inundaciones ocurridas en febrero en la ciudad de Cobija, en el departamento de Pando, provocadas por el desbordamiento del río Acre debido a las intensas lluvias, lo cual obligó la evacuación de 4.300 familias en 16 barrios afectados.
“La Relatoría Especial nota que los períodos de sequía han afectado especialmente el altiplano y las llanuras del país, impactando en la disponibilidad del agua para consumo humano. En 2023, Bolivia vivió el período de sequía más prolongado de su historia, impulsado por altas temperaturas y la crisis climática, en gran parte exacerbada por el fenómeno de El Niño”, menciona el informe.
Estos periodos de sequía afectan a aproximadamente 2 millones de personas en siete de los nueve departamentos del país: La Paz, Potosí, Cochabamba, Oruro, Chuquisaca, Tarija y Santa Cruz, lo que agotó sus recursos económicos y deterioró su bienestar físico y mental.
“La sequía también provocó la desaparición de cuerpos de agua, pérdidas masivas en las cosechas de alimentos básicos como las papas, y la enfermedad y muerte del ganado debido a la escasez de agua. A su vez, las comunidades rurales enfrentaron los impactos más significativos, ya que la agricultura y la ganadería son actividades vitales para sus ingresos y empleo”, señala la Relatoría.
Incendios forestales alcanzaron niveles alarmantes
Por otro lado, la Redesca advierte además que los incendios forestales en Bolivia han alcanzado niveles alarmantes en los últimos años, exacerbados por factores como el cambio climático y la expansión de la frontera agrícola.
Dada la gravedad de la situación, la Redesca realizó una visita de trabajo al país entre el 9 y 11 de diciembre de 2024 con el objetivo de evaluar el impacto de los incendios forestales en los derechos humanos, la biodiversidad y los ecosistemas. Durante su visita al país, la comisión incluyó reuniones con autoridades nacionales, departamentales y municipales, así como con comunidades afectadas.
La Redesca recopiló información sobre las medidas adoptadas por el Estado para mitigar los efectos del desastre y proteger los derechos de las poblaciones vulnerables, como los pueblos indígenas y las comunidades rurales.
“Los incendios, que afectaron más de 10 millones de hectáreas, han tenido graves repercusiones que incluyen el desplazamiento de poblaciones, la destrucción de medios de vida y la alteración de los ecosistemas esenciales para la subsistencia de las comunidades”, detalla el informe.
Sin embargo hasta fin de año la superficie afectada por los incendios forestales superó las 14 millones de hectáreas, correspondiendo el 80% a bosques primarios.
Sin perjuicio de la grave contaminación atmosférica observada a nivel nacional y transfronterizo, las comunidades indígenas y rurales, que ya se encontraban en una situación de vulnerabilidad, enfrentaron niveles aún más altos de contaminación., advierte Redesca.
“Esto ocasionó efectos inmediatos, como el incremento de enfermedades respiratorias agudas, así como riesgos a largo plazo para la salud cardiovascular y pulmonar. Además, se documentaron efectos negativos en la salud mental, con altos niveles de estrés y ansiedad, y en la educación, con la pérdida de clases para niños, niñas y adolescentes”, apunta el informe.
En su comunicado de prensa, la REDESCA destacó la respuesta del Estado boliviano, pero advirtió sobre la necesidad de un enfoque más integral y coordinado para abordar las causas estructurales de los incendios, como la deforestación masiva, la expansión de la frontera agrícola y el uso descontrolado del fuego.
A pesar de la «Pausa Ambiental» implementada por el gobierno, la delegación observó que aún se realizaban quemas ilegales, lo que resalta la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y monitoreo. La Relatoría Especial subrayó la importancia de una reforma normativa que priorice la sostenibilidad ambiental y proteja los derechos humanos, especialmente de las comunidades indígenas.
Además, pidió la implementación de políticas que limiten la expansión de la frontera agrícola y promuevan prácticas agrícolas sostenibles. Finalmente, la Redesca instó a realizar investigaciones exhaustivas para identificar y sancionar a los responsables de los incendios, y resaltó la necesidad de fortalecer las capacidades estatales para la prevención y respuesta a futuras emergencias climáticas.
Igualmente, en respuesta a esta crisis, es preciso que el Estado y las comunidades trabajen en conjunto para implementar estrategias de prevención, protección y preservación del derecho a un medioambiente sano.
En este sentido, la Redesca llama a aumentar la inversión en tecnología y recursos para la detección temprana de incendios, así como en la capacitación y equipamiento adecuado de las brigadas locales para combatir estos siniestros de manera efectiva.
Por otra parte, la Relatoría Especial destaca que el cambio climático es un factor significativo en el incremento de la incidencia y propagación de enfermedades, como el dengue. Este fenómeno ambiental crea condiciones que favorecen la proliferación y actividad de los mosquitos vectores del virus, lo que a su vez intensifica los riesgos para la salud pública.
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