Niños enfermos, personas con discapacidad de la tercera edad que mueren sin recibir atención oportuna, noches sin luz, hacinamiento y precariedad marcan la realidad de las comunidades de un pueblo en contacto inicial olvidado.
La Paz, 12 mayo (ANA).- “No llegó ninguna brigada de salud a la comunidad, seguimos esperando que atiendan a nuestros niños que están enfermos. Se nos mueren”, resonó la voz de Nagil Gonzáles, presidente de la comunidad indígena Puerto Salinas, del pueblo en contacto inicial Ese ejjas, que se encuentra en el municipio de Reyes del departamento de Beni.
Desde el otro lado de la Amazonía, la voz quebrada de Cóndor Monje desde la comunidad Ese ejjas denominada “Las Amelias” en el municipio Ingavi en el departamento de Pando hizo eco para confirmar: “Tenemos que sacar a mi sobrino hasta Riberalta porque se nos muere y aquí no tenemos ni una posta de salud”.
A un mes, desde que Nagil Gonzáles llegara a la sede de Gobierno en compañía de una pequeña comitiva pidiendo atención del Estado, ninguna brigada de salud llegó a su comunidad, ni del nivel central, ni departamental, ni municipal, donde según los testimonios de los indígenas, hay un centro de salud, pero sin médicos ni medicamentos.
Durante su incursión habló con ANA y denunció discriminación a los Ese ejjas de parte de algunos funcionarios del personal de salud del Hospital Municipal de Reyes y del propio Gobierno central.
“Nosotros nos estamos enfermando porque las aguas están contaminadas, porque vivimos al lado del río Beni y consumimos el agua del río, no tenemos agua potable, ni pozos”, afirmó.
El líder indígena señaló que la comitiva se vio obligada a trasladarse hasta La Paz para pedir atención del Estado. “Estamos olvidados por parte del Gobierno, por eso vinimos, estamos sufriendo de enfermedades, por el camino de barro y el puente en mal estado, no hay como salir y entrar de la comunidad”, manifestó.

Consultado si la comunidad cuenta con un centro de salud y si la población indígena recibe atención en salud en el hospital municipal respondió: “No quieren atendernos en el hospital (de Reyes), son muy malos para los Ese ejjas. Nos atienden, pero nos dan medicamentos que no sirven, que están vencidos. No tenemos centros de salud y del municipio dicen que no tienen medicamentos para los indígenas del Puerto Salinas”.
La comunidad de 86 familias, según relató Gonzáles, cuenta con viviendas sociales dotadas durante el anterior gobierno (MAS), aunque en algunas casas viven dos familias hacinadas. Sin embargo, no se cuenta con electricidad, ni agua potable.
Debido al uso del agua del río Beni, el presidente de los Ese ejjas asegura que niños y jóvenes mueren como consecuencia de infecciones y diarreas.
Recordó que hace unos años el Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), la Universidad de Cartagena y la Coordinadora Nacional de Defensa de Territorios Indígena Originario Campesino y Áreas Protegidas (Contiocap) realizaron exámenes de cabello para determinar la contaminación por mercurio en niñas, niños, adolescentes, mujeres y hombres.
“Nosotros tenemos mercurio en nuestros cuerpos, pero no somos mineros, producimos plátano, sandías, yucas para nuestro consumo, quisiéramos vender, pero no tenemos caminos y el puente está en mal estado”, dijo el indígena que tuvo que adaptarse a la nueva realidad, tras ser pescador por linaje ancestral.
Citó que, durante la breve estadía en la sede de Gobierno, la delegación indígena tuvo una reunión con una funcionaria del Ministerio de Obras Públicas, que comprometió la atención al pueblo Ese ejjas, pero a la fecha no se concretó nada.
Junto a Gonzáles llegaron Mery Parada llevando en brazos a una niña de tres años, sin zapatos ni medias a pesar de las bajas temperaturas y su esposo Javier Chico.
El 19 de abril, Wálter Gavez Lora, secretario de Salud de la comunidad indígena Ese ejjas “Las Amalias” afirmó que, por orden de prioridad se requiere viviendas sociales, ya que las 23 familias viven en condiciones precarias en cabañas sin puertas, ventanas sin mosquiteros, no cuentan con servicios de agua potable ni luz.
“Esas viviendas sociales no tenemos, ni del presidente saliente de Evo Morales, ni Luis Arce nos dieron nada, ni viviendas ni un tinglado”, lamentó.
Algunas de las cabañas cuentan con paneles solares que se hicieron instalar de manera independiente para contar con electricidad, pero no tienen ninguna conexión a alguna red oficial.
“Cuando se enferman yo les saco en moto”
El secretario de Salud, quien fue capacitado por el Servicio Departamental de Salud (Sedes) explicó que cuando se enferman en la comunidad él presta sus servicios de auxilios. “Lo que yo hago cuando se enferman, porque soy voluntario de Malaria, les saco (en moto), aquí les decimos paludismo, yo los curo, les pongo inyecciones”, dijo.
Sin embargo, explicó que la comunidad no cuenta con ambulancias, por lo que tiene que viajar llevando al paciente hasta la comunidad campesina Ingavi a 40 minutos de Las Amelias en moto, y cuando la situación de salud del enfermo o enferma se agrava, debe viajar por un día completo hasta Riberalta.
Cuando se trata de las mujeres embarazadas, hay un partero que las atiende en la comunidad, per o si el estado de salud de la madre se agrava la llevan hasta Riberalta para que se someta a cesárea. “No tenemos carretera para sacar a las a las embarazadas” afirmó.
El 20 de abril la comitiva de los Ese ejjas de Beni y Pando se hicieron presentes en La Paz. A pesar de la expectativa que tenían los líderes indígenas, no fueron atendidos ni por la Defensoría del Pueblo. ANA habló con varios comunicadores de la Defensoría, para advertir de la presencia de la comitiva, pero los funcionarios no viabilizaron ninguna acción ni acercamiento a favor de la delegación del pueblo en alta vulnerabilidad.
Para este segundo arribo a La Paz, Gonzáles llegó acompañado con representantes de la comunidad indígena Ese Ejjas “Las Amalias” instalada en el municipio Ingavi del departamento de Pando. Ahí la situación habitacional es más precaria.
Desde la sociedad civil una campaña de recolección de alimentos, agua y víveres organizada por la universidad NUR, Reacción Climática logró reunir un pequeño apoyo material para la comitiva de indígenas, Por su lado, el activista Francisco Prada también logró movilizar apoyo en su domicilio de la zona de Cota Cota a donde llegaron simpatizantes de la causa Ese ejjas llevando alimentos, ropa, medicamentos y hasta dinero recolectado.
La diputada de Libre, Susana Campos también recibió en su oficina a la comitiva y se comprometió trabajar para llevar medicamentos a las comunidades.

Con algunos bultos cargados de esperanzas retornaron por tierra a sus lugares de origen; tanto Nagil Gonzáles, como Benjamín Monje, secretario de Tierra y Territorio de la comunidad Ese ejjas, Puerto Salinas quien llegó junto a su hijo de nombre Cóndor. Tuvieron que viajar tres días aproximadamente para llegar hasta Las Amalias.
A días de su retorno a sus comunidades, tanto Puerto Salinas como Las Amalias se vieron en emergencia, sus niños se enfermaron. El primero se llenó de ronchas el cuerpo y con una fiebre que superaba el clima del lugar, mientras que el segundo niño de cuatro años fue trasladado hasta Riberalta e internado en el Hospital Municipal desde la comunidad de Genechiquía, resultó ser sobrino de Cóndor.
Desde el Ministerio de Salud informaron a ANA a través de su oficina de Comunicación que, la viceministra de Salud, Roxana Salamanca dio seguimiento personalmente para que el pequeño reciba la atención debida.
El pequeño paciente fue derivado a terapia intensiva con diagnóstico reservado, determinado por: “Sepsis a foco pulmonar, estatus compulsivo establecido post infección”. Informaron desde el nosocomio que los medicamentos están siendo cubiertos por el SUS y la necesidad de sus familiares “es de gastos de alimentación porque son de una comunidad indígena”.
“Se nos mueren nuestras personas de la tercera edad con discapacidad”

Wilson Tórrez, secretario de actas de Eyiyoquibo del pueblo Ese ejjas, comunidad que habita una superficie de 10 hectáreas en el municipio de San Buenaventura en el departamento de La Paz, alertó la noche del lunes con voz quebrada, sobre la muerte de un varón de 75 años, que sufrió por varios años de discapacidad en sus extremidades inferiores.
“Informar que en esta comunidad ha fallecido persona de la tercera edad. No eran tan viejo y ha fallecido por sus discapacidades que han tenido más de ocho años aproximadamente y ha fallecido”, señaló mientras se escuchaban los llantos de los comunarios.
Ramuel Mamio Apoliso falleció como consecuencia de varias enfermedades, entre las que figuran: artritis séptica, bronquietasia secundaria, obstrucción crónica pulmonar, y poliartrosis severa.
El líder indígena relató cómo el fallecido sufrió inflamaciones en su cuerpo. “Hoy es el velorio; hay varias personas que están con esas enfermedades. De una señora también se hincha su carita, estamos pasando lamentablemente muy tristes en esta noche”, dijo.
Sin embargo lamentó que hay una señora de la tercera edad que sufre de enfermedades similares al reciente fallecido, por lo que pidió ayuda con urgencia.
La comunidad Eyiyoquibo de 104 familias vive a orillas del río Beni y es la más afectada por la contaminación por mercurio. Quedó sin tierra ni territorio durante el proceso de titulación en el Gobierno de Evo Morales, y quedó viviendo en una superficie de 10 hectáreas a orillas del río Beni.
Promedio de concentración de mercurio en Puerto Salinas
El estudio realizado por el CEDIB con el apoyo de la Universidad de Cartegena y la Contiocap, arrojó valores entre 8 ug/g y 14 ug/g o equivalente entre 8 a 14 ppm (Valor para las mujeres) de acuerdo a resultados de la segunda fase del “Estudio piloto sobre la exposición a mercurio y el estado de salud de mujeres de comunidades indígenas que habitan en las cuencas de los ríos Beni y Madre de Dios, Bolivia”.
Todas las mujeres involucradas de la comunidad de Puerto Salinas en el estudio tienen niveles por encima de los parámetros recomendados a nivel internacional en cuanto a concentración de mercurio, entre 8 ug/g y 14 ug/g o equivalente a decir entre 8 a 14 partes por millón (ppm), considerando el máximo permitido según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) es de una parte por millón.
Estudio en pueblos indígenas

Este trabajo correspondió a un estudio observacional, piloto y de corte transversal, desarrollado durante 2023 y 2024 en comunidades indígenas de la Amazonía boliviana ubicadas en las cuencas de los ríos Beni y Madre de Dios. Por la cercanía a centros poblados, la logística de entrevistas, valoraciones clínicas y entrega de muestras ocurrió en Rurrenabaque y Riberalta. La evaluación priorizó mujeres adultas, dada su vulnerabilidad biológica y social frente a la exposición a mercurio y el posible impacto sobre embarazo y lactancia.
En interacción con la Contiocap, la Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Tacana II, la TCO, Territorio Indígena Multiétnico (TIM II) y el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS), se seleccionaron comunidades con población indígena asentadas en las riberas de los ríos Beni y Madre de Dios o de sus afluentes, sobre la base tanto del criterio de su conexión con centros de explotación minera del oro, por estar ubicadas rio abajo de tales acciones de explotación, como por los antecedentes de estudios previos sobre el impacto del mercurio en tales comunidades.
Se realizaron visitas y contactos con las organizaciones y la población para la explicación del proyecto y sus procedimientos, así como la firma del consentimiento informado.
Para la fase uno se identificaron voluntarias y voluntarios de ambos sexos siendo los únicos criterios de selección: el que habiten en la comunidad y su predisposición a participar en el estudio. En esta fase, se procedió a determinar el nivel de mercurio en el cabello de voluntarios de las comunidades seleccionadas en ambas cuencas y en los pescados que son de ingesta habitual en las mismas.
Para la fase dos en la que también participó Servicios de Laboratorio de Diagnóstico e Investigación en Salud (SELADIS) de la UMSA, se incluyó en el grupo solo a mujeres que participaron en la fase 1, siendo los criterios de selección, los siguientes: Ser mujer mayor de 18 años, haber participado en los muestreos previos de medición de Hg, obteniendo un valor por encima de lo permitido (>1 ppm), haber sido informada y comprendido correctamente la información sobre el estudio y tener un tiempo de residencia mínimo de un año en el área de estudio.
Los criterios de exclusión fueron: no estar de acuerdo con el estudio o las pruebas a realizarse, presentarse a la toma de pruebas bajo efectos del consumo de drogas o alcohol y no comprender a cabalidad el objetivo del estudio y/o albergar expectativas infundadas. En esta fase, se procedió a indagar sobre el estado de salud de las mujeres de dichas comunidades, bajo el criterio de que este segmento poblacional es relativamente vulnerable por su papel de la reproducción y el cuidado de la vida.
La toma de muestras fue realizada en ambiente preparado para dicha tarea en la ciudad de Rurrenabaque para los voluntarios de las comunidades de la cuenca del río Beni y en la ciudad de Riberalta para lo de la cuenca del rio Madre de Dios.
Promedio concentración de mercurio en comunidades del río Beni
De un tamaño de muestra de 435 personas, se tiene un promedio de 6.8 ug/g o equivalentes a 6.8 (ppm) en comunidades cercanas al Río Beni, entre ellas Puerto Salinas
Conclusiones generales del estudio
- Al menos nueve de cada diez personas evaluadas posee niveles de mercurio total en cabello superiores a las máximas recomendadas para la protección de la salud (1 ppm) de acuerdo con agencias y parámetros internacionales
- Los resultados encontrados sugieren que en la población expuesta al mercurio en las cuencas examinadas ya se ha iniciado un severo proceso de afectación que, en la medida que la contaminación crezca, puede agravarse hasta producir severos daños en órganos vitales.
- Los resultados de los análisis sanguíneos en las voluntarias con los niveles más altos de mercurio muestran un panorama preocupante.
- La población femenina de la cuenca del rio Beni muestra en promedio niveles mayores de marcadores biológicos (particularmente sanguíneos y hepáticos) que la población examinada del rio Madre de Dios.
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