“El cooperativismo aurífero tiene una expansión enorme y un crecimiento descomunal. En diez años ha crecido de manera muy exponencial; hace diez años teníamos como 200 y algo de cooperativas en el norte amazónico, diez años después tenemos más de 1.500”
La Paz, septiembre de 2025 (ANA).- En ocasión de la presentación del libro “Cooperativismo en el Bicentenario de Bolivia” realizada en un céntrico hotel, Elizabeth López, responsable del estudio de caso del área del cooperativismo minero, consideró que el sector minero tiene una deuda socioambiental histórica porque los problemas derivados de la actividad minera desde la colonia hasta el día de hoy no fueron subsanados.
“El cooperativismo aurífero en esta zona que tiene una expansión enorme y un crecimiento descomunal. En diez años han crecido de manera muy exponencial; imagínese usted, hace diez años teníamos como doscientas y algo cooperativas en el norte amazónico, diez años después tenemos más de mil quinientas cooperativas”, anotó Elizabeth López, quien, además realiza actualmente, una consultoría con el Instituto Para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS) sobre el tema de cooperativismo minero.
En esa línea, la especialista consultada consideró que las referidas instancias mineras, quienes emplean mercurio para la recuperación del oro al formar una amalgama que facilita su separación de la roca, vienen provocando enormes daños a la naturaleza, a los ecosistemas y desde luego, a la biodiversidad y a la salud de las personas, en este caso, pueblos indígenas, aunque es probable que el daño vaya inclusive más allá.
“Entonces todas éstas están anteponiendo una presión muy grande sobre este ecosistema a nivel ya de paisajes, desde usos conexos como aire, deforestación, etc., pero también con el uso del mercurio, y el mercurio es uno de los principales problemas que están contaminando no solamente los ríos, sino también los suelos, y por ende están ingresando al cuerpo de hombres y mujeres que viven en los alrededores de estos sitios”, enfatizó López.
La investigadora, quien también es antropóloga con experiencia en el trabajo con temas mineros expuso datos relativos al incremento sufrido por el sector minero cooperativista en el norte paceño, mismo que se dedica a la extracción de oro aluvial con el uso de mercurio, manifestando que de contabilizarse en el sector alrededor de doscientas cooperativas mineras, al presente hay más de mil quinientas.
Más de mil quinientas cooperativas al día de hoy

Y es que la minería, cooperativizada o no, tanto de extracción aurífera como de otros minerales, causa en áreas protegidas de Bolivia como en ecosistemas frágiles tales como cabeceras de cuenca, humedales, bosques, acuíferos superficiales, subterráneos y otros, contaminación del agua (principalmente por mercurio), deforestación y desplazamiento de comunidades y fauna, afectando la salud y el modo de vida de los pueblos indígenas.
El libro presentado es el resultado de una investigación colaborativa que reunió a más de diez investigadores, especialistas y allegados a varios sectores considerados estratégicos y que forman parte del movimiento cooperativo en la economía boliviana, tales como el agropecuario, el minero, el de servicios, el de transporte, de vivienda, ahorro y crédito, servicios púbicos con agua, electricidad y telecomunicaciones.
Cumplir las leyes, zonificación minera y discusión nacional

Al respecto, la expositora y coautora de “Cooperativismo en el Bicentenario de Bolivia” señaló inicialmente como una solución respecto a la problemática que representa la minería frente a la naturaleza, el cumplir las leyes y disposiciones para evitar cualquier situación capaz de crear problemas a los ecosistemas.
Ello implicaría hacer manifiestos ambientales, tales como realizar las líneas base previas a una operación minera, es decir diagnosticar los peligros potenciales de esa actividad en el lugar y diseñar un plan para minimizarlos o, mejor aún, evitarlos, de acuerdo a lo establecido por la legislación sobre el particular.
«Ésa sería la forma más sencilla, lamentablemente por una serie de factores no se hace, no se sigue este procedimiento; entonces todo lo que está pasando a nivel de contaminación ambiental es también un atentado a todas las regiones donde se está haciendo esta actividad con permisividad del Estado”, observó la analista.
En referencia a los pueblos indígenas que habitan en sectores como el norte amazónico donde se extrae oro, Elizabeth López enfatizó que los mismos se encuentran en un profundo estado de indefensión ante el sector minero que además del poder y los beneficios que ostenta, es altamente agresivo y se encuentran armados.
“Lo que pasa es que ahorita, sobre todo el sector minero, tiene mucho poder, entonces ellos tienen mucho poder, mucha capacidad de movilización, pero además están -como hemos visto en los últimos avasallamientos-, armados digamos con dinamitas y todas estas cosas; entonces los pueblos indígenas están en absoluta indefensión”, mencionó.
Sobre el particular observó que a algunos pueblos indígenas no les queda otra alternativa que ser parte de la minería, tal como habría ocurrido -ejemplificó-, con la población leco, “ha pasado en ciertos…por ejemplo en la población leco, que los mismos lecos han logrado hacer la cooperativa Lecos, porque no pueden ser como indígenas, tienen que volver al sector minero, entonces no es como indígenas, es como actor minero”, dijo.
Finalmente sugirió que, además de cumplir con las normativas, se aplique la zonificación minera, la cual hace referencia a la clasificación de las sustancias minerales o al establecimiento de áreas de reserva especial. En la Ley 535 de Minería y Metalurgia vigente se utiliza el concepto de área minera definida por un conjunto de cuadrículas.
Paralelamente Gómez propuso discutir el tema de la minería con todos los actores involucrados: esto es mineros, pueblos indígenas, sociedad civil y autoridades, establecer de ese modo hasta dónde se quiere seguir. “No se trata de decir «la minería es de siempre», no; estamos en un momento en que la situación ambiental es cada vez más compleja, los recursos son cada vez menos, los recursos de agua, los recursos de tierra y la minería no es renovable, entonces necesitamos tomar la discusión como sociedad en su colectivo, y el sector minero tiene que estar en esa discusión”. (ANA)













