Las áreas protegidas (AP) de Bolivia a nivel nacional suman alrededor de 17 millones de hectáreas de superficie, lo que equivaldría a un 15,47% del territorio nacional.
Por: Vladimir Ledezma
La Paz, 3 enero (ANA).- El año 2030 se constituye en un año crucial para la vida en el planeta, y es que se debe lograr la conservación de al menos el 30% de los ecosistemas y biodiversidad para 2030 en el marco de la Meta 30×30, al cual se adscribió el Estado boliviano. En el caso del país, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) debe encarar múltiples desafíos, desde institucionales, presupuestarios y logísticos.
Las áreas protegidas (AP) de Bolivia a nivel nacional suman alrededor de 17 millones de hectáreas de superficie, lo que equivaldría a un 15.47% del territorio nacional, aunque la superficie efectivamente protegida solo alcanzaría a un 8.9% debido a varias actividades extractivas que han penetrado a áreas protegidas, como la minería ilegal, avasallamientos, actividades hidrocarburíferas, deforestación, incendios forestales, entre otros (Marco Octavio Ribera, “Cerca de 200 áreas protegidas subnacionales subsisten entre la conservación y las amenazas múltiples”, 31/10/25, ANA).

“En realidad son varias las amenazas y presiones que ponen en riesgo no solo los valores y la gran biodiversidad que tienen las áreas, sino también todas las funciones ecosistémicas o servicios naturales que encierran, como ser el agua, el clima, los productos del bosque, etc., todas las alternativas económicas -inclusive-, de las comunidades que viven en las áreas protegidas”, estimó inicialmente Sergio Eguino, director departamental de la Fundación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (FUNDESNAP).
Añadió que dichas amenazas que se presentan como actividades legales e ilegales, dentro y alrededor de las AP, no solamente generan un uso caótico del suelo, sino una notable contaminación y fragmentación de los hábitats.
Amenazas, desarrollo integral y biodiversidad

Instancias especializadas han dado cuenta de algunas de las amenazas sobre el devenir del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), en referencia a acciones que, no precisamente a la luz pública, se suscitan contra la integridad de las áreas protegidas, tales como la cacería de fauna, los incendios “verdes”, la deforestación, los nuevos asentamientos, el narcotráfico, los monocultivos de coca, los hidrocarburos, la minería, el turismo desordenado, la apertura informal de caminos, la construcción de carreteras. (“Diez amenazas ponen en peligro las áreas protegidas de Bolivia”, Scribd).
“Esta deforestación y tala ilegal vienen también de esa expansión de la frontera agrícola y a veces no solo es una cuestión -podríamos pensar- de sobrevivencia, de comunidades aledañas o que no están pudiendo tener alternativas, sino son de grandes intereses, inclusive vinculados con los incendios forestales, se ha comprobado (que los incendios) son muchas veces inducidos porque hay un gran interés de ingresar, de sobrepasar esa frontera agrícola y hacer una extracción ilegal”, señaló Eguino.
En ese marco, el director de FUNDESNAP sugirió que las áreas protegidas sean realmente parte de las políticas públicas, del desarrollo integral del país, observó que son fuentes de recursos que son claves como el agua y que no deben ser puestas en riesgo por ningún tipo de contaminación, haciendo referencia directa a la agroecología y al turismo responsable.
“Es un momento complicado lo que está pasando, pero en cuencas grandes, la Amazonía, todo lo que es la Chiquitanía, el Chaco, el Pantanal están en grave riesgo y amenaza si es que el Estado no toma en serio la prioridad de conservar estas zonas que son claves y estratégicas, cuando se dice que nuestros recursos estratégicos son el litio, el oro, etcétera, es muy momentáneo, no se dan cuenta que el real recurso estratégico que tiene Bolivia es la biodiversidad, somos uno de lo países más biodiversos del mundo”, puntualizó.
Esta nota fue realizada en el marco del proyecto “Procesos de incidencia para el fortalecimiento de políticas ambientales y de conservación en áreas protegidas y ecosistemas estratégicos de Bolivia” implementado por LIDEMA y las plataformas departamentales por las áreas protegidas y ecosistemas estratégicos, con el apoyo de WWF, WCS y FUNDESNAP.
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