Todo se da en medio de un panorama en el que reservas naturales son amenazadas a nombre de «desarrollo», con actividad extractiva minera e hidrocarburífera.
La Paz, 26 marzo (ANA).- Cuando hoy, más que nunca, el agua grita su importancia fundamental para toda forma de vida, el mes de marzo celebra el Día Internacional del Agua que el colectivo ambiental “Lucha por la Amazonía” conmemoró mediante un festival denominado “Escuchemos al Agua”, en un contexto en el que los fenómenos naturales son cada vez más extremos, y el extractivismo avanza, en áreas protegidas y territorios indígenas.
El festival organizado por el colectivo se desarrolló durante tres jornadas a mediados de este marzo en el que destaca la fusión de ciencia académica, sabiduría indígena y la fuerza del arte independiente, tanto a nivel presencial como virtual promoviendo denuncias de pueblos indígena originarios que reclaman su derecho a la vida y a ser oídos en sus verdades y vivencias.
“Escuchemos al agua”

“Escuchemos al Agua” se efectuó los tres días en los espacios de la plaza Abaroa de la zona de Sopocachi, al efecto se instalaron carpas en un sector del parque donde diferentes organizaciones ambientales ofrecieron concienciación e información ambiental a la ciudadanía que acudió al lugar.
De la misma manera se realizaron conferencias y entrevistas a actores ambientales tanto académicos como de pueblos indígena originarios, algunos vía zoom, con exhibición de gráficos y diapositivas que dinamizaron las exposiciones,
“Ciencia y saberes en horizontal: fue el primer espacio en la ciudad donde investigadores de alto nivel y líderes indígenas de las tierras bajas y altas compartieron mesa en igualdad de condiciones, traduciendo datos técnicos en realidades territoriales sobre la minería, el litio y los incendios”.
Acuíferos envenenados

A ello cabe añadir que se efectuaron innovadores actos culturales caracterizados por música y canción con motivos ambientales, como el de darle voz al agua o denunciar al ritmo de bandas de rock los avasallamientos depredadores que sufren los diferentes pisos ecológicos tanto en la puna, los valles interandinos (Yungas) y desde luego, la Amazonía, todo por la minería, el agronegocio y los avasallamientos, más las consecuencias funestas que generan.
Vale recordar que espacios naturales como la Reserva nacional de flora y fauna de Tariquía, el lago Titicaca, el mismo municipio de La Paz con espacios como Incachaca, Hampaturi y Zongo, entre otros, así como el resto del departamento, se hallan gravemente amenazados por actividades que polucionan sus aguas con desechos industriales, mineros y otros restos que acaban con toda forma de vida y que hoy, más que nunca, requieren que se ponga freno a todo ese enorme ecocidio.
»Este festival ha sido un acto de amor profundo por Bolivia y su Amazonía. Hemos roto el silencio y la indiferencia con información y arte», es la frase que fue posible rescatar de los diferentes participantes en la organización de la primera versión de “Escuchemos al Agua”.
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