Desde el ámbito nacional y subnacional, las Áreas Protegidas han aportado en la conservación del hábitat del oso jucumari (de anteojos), frente a las múltiples amenazas.
La Paz, 2 enero (ANA).- Guardianas del oso jucumari (oso de anteojos) y proveedoras de agua para áreas rurales y urbanas, hay áreas protegidas nacionales y subnacionales en Bolivia, que son parte de ecorregiones y corredores ecológicos importantes para la conservación de la biodiversidad.
El oso jucumari está catalogado en el país como vulnerable en la Lista Roja de la Unión Internacional de Conservación Internacional (UICN), enfrentando amenazas como la pérdida de hábitat por la deforestación, el avance de la minería ilegal y la agricultura, además de la caza “por represalia”.
El Parque Nacional y Área de Manejo Integrado (PN-ANMI) Cotapata del departamento de La Paz es también un ecosistema vital que alberga al oso jucumari y forma parte de la rica biodiversidad del área, que incluye impresionantes bosques de Yungas y ecosistemas andinos, siendo clave para la conservación de flora y fauna amenazada como el tunqui y el puma, además de ser destino importante para el ecoturismo, especialmente por el Camino del Choro.
Bolivia y Perú albergan las poblaciones más grandes de osos jucumaris, con hábitats menos fragmentados, que se encuentran en la vertiente oriental andina, desde La Paz, en los Yungas y zonas semi-andinas hasta Tarija, habitando bosques de montaña y páramos. Programas de conservación de esta especie apoyan para reducir los conflictos con los humanos.
En el Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) El Palmar, en el departamento de Tarija, también se ha documentado recientemente nuevas crías de jucumari, siendo una zona clave para su monitoreo y conservación en la región.
El Parque Nacional Amboró ubicado en una zona de transición entre los Andes, la Amazonía y el Chaco —que limita con el departamento de Cochabamba—, también alberga al oso jucumari, siendo una de las especies mamíferas más emblemáticas y grandes que habitan en esta área protegida de Bolivia, y un importante refugio para esta especie amenazada que habita en los bosques de la región.

Elizabeth Farfán, presidenta del Comité de Gestión del Área Protegida y Reserva de Agua y Bosques Montañosos Serranías del Mururata, explicó a ANA que, hace varios años empezó el colocado de cámaras trampa en el área protegida subnacional, se empezó con las comunidades de la parte baja y después se fue subiendo hasta lograr captar imágenes de alta calidad de esta especie propia de las zonas altoandinas y Yungas.
“Se tenían imágenes de atrás, pero queríamos imágenes más claras por lo que tuvimos que subir a la parte alta de la comunidad de Quisno”, explicó la defensora ambiental, quien junto a otras oriundas conformaron la Red de Mujeres Defensoras de los Ríos y la Biodiversidad de Los Yungas.
Originaria de la comunidad de Quisno del municipio de Yanacachi, Farfán señaló que la parte alta de la montaña tiene bofedales, bosques productores de agua. “Estos ojos de agua son los que alimentan a las comunidades guardianas, que han apostado a cuidar el área protegida y trabajar con actividades agrícolas y ecológicas y también con el tema de turismo”, afirmó.
En ese marco, advirtió que las actividades mineras identificadas en uno de los extremos del área protegida están envenenando el agua, degradando el suelo y la tierra, además contaminando el ambiente, tal como se demostraron en recientes estudios realizados por Fundación Pueblo con el apoyo de la UMSA.
A pesar que la defensora del área protegida se puso firme frente a la Alcaldía y pidió no incluir un acápite sobre minería al interior de las Serranías de Mururata, lo cual “sería una ventana que aprovecharían para ingresar los mineros”, la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) verificó actividad minera sobrepuesta al área de reserva natural.
La AJAM desplegó un equipo técnico–legal en abril del año pasado a Yanacachi para realizar una inspección in situ al Área Protegida Reserva de Agua y Bosque Montañoso Serranías del Mururata ubicada en el municipio de Yanacachi, provincia Sur Yungas del departamento de La Paz.
Según reporte de la AJAM, el operativo recorrió el centro poblado del municipio de Yanacachi, siguiendo el trayecto a lo largo de los ríos Takesi y Chillata. Durante el desplazamiento se visitaron las comunidades de La Chojlla, Quisno, Mocori, Pihuaya, Ilumaya y Chillata. Estas acciones contaron con el apoyo del personal de la Policía Boliviana.
Durante el recorrido, la AJAM se verificó la realización de actividad minera en áreas con derecho minero otorgado antes de la vigencia de la Ley 535, por lo que se recabó la información técnica necesaria, que será remitida a las entidades ambientales competentes para su fiscalización y control. También verificó la inexistencia de explotación ilegal de recursos minerales a momento de la inspección.
Área Protegida Reserva de Agua y Bosque Montañoso Serranías del Mururata. Video: Manuel Seoane /ANA
El propósito de conservar corredores ecológicos
El ambientalista Juan Vargas de Fundación Natura Bolivia, quien trabajó en el apoyo técnico a la Alcaldía Municipal de Yanacachi para crear el AP Serranías del Mururata, explicó la importancia de crear el área protegida, no solo en el contexto subnacional, sino en su conexión con el resto del país.
“En la creación de estas áreas protegidas el primer factor ha sido el agua, la biodiversidad que hay dentro de estos montes tan hermosos, donde vive el oso jucumari”, señaló.
La importancia de la conservación de los bosques Serranías del Mururta, según el especialista, es vital para el funcionamiento del ecosistema de Los Yungas. “El propósito de poder hacer corredores ecológicos ayuda a todo el ecosistema para tener lluvias y así contribuimos en la provisión de agua en la ciudad de La Paz”, explicó.
“Tenemos cuatro áreas protegidas nuevas en esta región; estamos hablando de los municipios de Coripata, Coroico y Yanacachi. Entre estos tres municipios hemos podido proteger más de 40.000 hectáreas y corredores ecológicos que nos van a ayudar en la conservación de la biodiversidad y las fábricas de agua”, subrayó.
Lilian Apaza, gerente de Áreas Protegidas de Natura, destacó que el Área Protegida Reserva de Agua y Bosque Montañoso Serranías del Mururata, el área subnacional creada por ley municipal 007 del año 2020, abarca aproximadamente 18.300 hectáreas.
“Dentro del proceso de la elaboración del Plan de Manejo de 2023 se hizo una caracterización de las diferentes unidades ecológicas, donde destacan los bosques montañosos, los pajonales y la fauna (…). Se han identificado objetos de conservación, fuentes de agua, pajonales altoandinos, la misma cumbre, un objeto de conservación histórico y cultural”, señaló.

Una de las principales funciones ambientales del AP es la provisión de fuentes de agua. Foto: J. Mercado/ANA
La especialista explicó que se zonificó el área de conservación, para definir las actividades del plan de gestión, donde se contempla la apicultura para la producción de miel y la conservación de la población de abejas que a su vez tienen varios roles ambientales, pero también aquellas dirigidas al fortalecimiento de la gobernanza del área protegida a través de una mayor participación de la Alcaldía Municipal de Yanacachi.
“A nivel de especies tenemos bosques únicos, en fauna se registró a venado andino, al cóndor, el oso andino y grupos de anfibios vinculados a las fuentes de agua; sin duda es un área muy importante para la conservación de los ecosistemas y el hábitat”, destacó.
Entre las principales amenazas identificadas en el área protegida, citó que están: la deforestación, la contaminación del agua por actividad minera de uno de los sectores de las Serranías del Mururata, además de los efectos por el cambio climático que provocan sequías y heladas extremas.
“Dios hace bendiciones y una de las comunidades más bendecidas por el agua es Quisno”, exclamó Edwin Yujra, secretario general de la comunidad. Siente más que nunca el latente riesgo de la minería sobre el Área Protegida y Reserva de Agua y Bosques Montañosos (APRABM) Serranías del Mururata.
Las comunidades guardianas del Área Protegida del municipio de Yanacachi en Sud Yungas del departamento de La Paz están en emergencia; el coloso natural se encuentra en riesgo debido a la actividad minera que ingresó al área a pesar de las restricciones y se teme mayor impacto con las nuevas solicitudes mineras en curso.
El 2020, el Gobierno Municipal de Yanacachi creó el Área Protegida y Reserva de Agua y Bosques – Serranías del Mururata compuesta por 18.320 hectáreas con el objetivo principal de proteger los bosques y fuentes de abastecimiento de agua para cinco comunidades: Quisno, Mocori, Piguaya, Ilumaya y Chillata, mismas que utilizan el agua que proviene de esta zona no solo para su consumo, sino para riego de frutales y otras plantaciones, convirtiendo el área en una zona crucial para la calidad de vida y sustento económico de las comunidades aledañas. Nelson Salazar, integrante del comité de gestión y agricultor de la comunidad de Piguaya, cuenta que la creación del Área Protegida ha tenido un impacto muy positivo en su comunidad porque ha permitido controlar las quemas, además de proteger los ojos de agua que abastecen a su comunidad y a las demás.
Encuentro de mujeres

Mujeres de diferentes municipios se reunieron para afirmar su defensa de sus territorios y la naturaleza. Foto: Fundación NATURA
En junio de 2025, mujeres de varios municipios de Los Yungas y la Amazonía se reunieron en Yanacachi, donde alertaron sobre los impactos de la minería aurífera ilegal que amenaza los ríos, la biodiversidad y la vida de las comunidades. Exigieron medidas urgentes para proteger las fuentes de agua y fortalecer la gestión ambiental en los municipios.
Las mujeres reafirmaron su compromiso de participar activamente en procesos de consulta previa, promover evaluaciones de impacto ambiental justas, y garantizar la inclusión de género en la conservación de los recursos naturales.
Se acordó avanzar en la consolidación de una red regional que proteja a las defensoras ambientales, impulse la remediación de zonas afectadas y exija el cumplimiento de las normas nacionales e internacionales frente al cambio climático.
Este reportaje fue realizado en el marco del proyecto “Procesos de incidencia para el fortalecimiento de políticas ambientales y de conservación en áreas protegidas y ecosistemas estratégicos de Bolivia” implementado por LIDEMA y las plataformas departamentales por las áreas protegidas y ecosistemas estratégicos, con el apoyo de WWF, WCS y FUNDESNAP.
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