Bolivia cuenta actualmente con 180 áreas protegidas —25 de carácter nacional y 155 subnacionales—, cuyas apremiantes necesidades de conservación exigen mecanismos eficaces de financiamiento y gestión ambiental.
La Paz, 5 octubre (ANA).- En el contexto de la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe que reúne a 34 fondos ambientales en veinte países de la región, nace la Red de Fondos Ambientales para Bolivia (REFAB), una alianza estratégica orientada a canalizar recursos para la protección del patrimonio natural y el fortalecimiento de la gobernanza climática del país.
En consecuencia, la REFAB está constituida por seis instituciones fundamentales: Autoridad Plurinacional de la Madre Tierra (APMT), Banco de Desarrollo Productivo (BDP S.A.M.), Fondo Nacional de Desarrollo Forestal (FONABOSQUE), Fundación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (FUNDESNAP), Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), Fundación Socioambiental “Semilla”.
Esta sinergia entre entidades públicas, financieras y de la sociedad civil se define como un espacio de coordinación y articulación interinstitucional diseñado para unir capacidades, movilizar recursos de forma conjunta y consolidar esquemas de financiamiento sostenible de largo alcance.
“Es fundamental que en Bolivia las entidades que operan como fondos ambientales puedan entrar en comunidad para coordinar acciones, movilizar financiamiento conjuntamente y no duplicar ni competir, sino ayudarse proactivamente, compartir mecanismos financieros y demostrar que en el país existe capacidad instalada”, afirmó Sergio Eguino, director ejecutivo de FUNDESNAP.
Alianzas estratégicas para escalar recursos financieros

De acuerdo con Eguino, especialista en finanzas sustentables, los fondos ambientales desempeñan un rol clave como puentes de confianza entre los donantes internacionales, los gobiernos, la sociedad civil y las comunidades locales. Su valor distintivo radica en transformar e incrementar el alcance de los recursos financieros en resultados concretos de conservación, garantizando una gestión técnica especializada, transparente y de largo plazo.
Gracias a su trayectoria, estas instituciones articulan alianzas público-privadas, identifican prioridades de inversión y orientan fondos hacia áreas protegidas, territorios indígenas, iniciativas comunitarias y programas de restauración ecológicamente esenciales.

Más allá de subvencionar proyectos aislados, los fondos construyen esquemas sostenibles capaces de sostener esfuerzos de conservación durante décadas. Su capacidad para atraer cooperación internacional, inversión filantrópica, fondos públicos y mecanismos financieros innovadores los convierte en aliados imprescindibles para el cumplimiento de los compromisos internacionales sobre biodiversidad, cambio climático y desarrollo sostenible.
“Es un ejemplo que podemos compartir con otros fondos para que coloquen recursos en el país, posibilitando cofinanciamientos y apalancamiento de capitales. Por ejemplo, un fondo puede financiar la pre inversión o la elaboración del proyecto y otro encargarse de la ejecución”, detalló el titular de FUNDESNAP.
Trayectoria e instituciones impulsoras

Bajo la premisa de la sustentabilidad y la protección ambiental, las organizaciones fundadoras de la REFAB comparten un propósito común: promover la armonía entre la sociedad y la naturaleza para prevenir daños irreversibles y facilitar la regeneración de los ecosistemas.
Entre estas entidades destaca la Fundación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (FUNDESNAP), creada hace 26 años (en el año 2000) mediante una alianza público-privada-comunitaria. Desde entonces, opera como un fondo ambiental especializado en respaldar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) en sus niveles nacionales y subnacionales.
“Áreas protegidas de papel”

Investigaciones de esta agencia de noticias revelaron que diversas reservas naturales en el país —especialmente de carácter subnacional— sufren abandono tras su formalización legal. Esta vulnerabilidad da paso a invasiones, actividades ilegales, deforestación, cacería furtiva y degradación del paisaje.
El problema radica en que muchas de estas áreas, creadas formalmente por instancias públicas, carecen de personal técnico, guardaparques, equipamiento, infraestructura, planes de manejo o estrategias financieras, quedando relegadas a meras declaratorias en el papel.
“Existen áreas protegidas que no están funcionando, las que llamamos ‘áreas protegidas de papel; pero, también hay muchas otras que sí operan gracias a que municipios o gobernaciones están invirtiendo recursos, como sucede en Santa Cruz con diversas reservas subnacionales”, matizó Eguino.
Compromiso directo con la Meta Global 30×30

La agenda de la Refab y de las instituciones que la integran se alinea de manera directa con la Meta 30×30, el compromiso global asumido en diciembre de 2022 durante la COP15 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), en el marco del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal. Esta iniciativa internacional busca proteger y conservar al menos el 30% de la superficie terrestre y marina del planeta para el año 2030, frenando la pérdida masiva de biodiversidad.
“Todos compartimos la agenda 30×30 porque nos regimos por las políticas globales y nacionales. Bolivia firmó el acuerdo de Kunming-Montreal, en Canadá, por lo que debemos contribuir a cumplir esa meta. Todo el financiamiento que estamos canalizando está orientado a este fin”, subrayó Eguino, quien también preside la red de fondos ambientales de Bolivia.
Santa Cruz, sede del XXIII congreso de Redlac

Como hito trascendental para el sector ambiental del país, la ciudad de Santa Cruz de la Sierra acogerá del 6 al 10 de octubre de 2026 la vigésima octava edición del Congreso de la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC), organización fundada en 1999.
El encuentro internacional busca consolidar el liderazgo regional, fortalecer la cooperación interinstitucional e impulsar las finanzas para la conservación en América Latina y el Caribe.
El XXVIII Congreso de RedLAC cuenta con la organización conjunta de la Fundación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (FUNDESNAP), la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN) y la propia directiva de RedLAC.
/ANA/











