La presencia de contaminación por minerales tóxicos es alarmante y se encuentra en unidades educativas del área así como en la flora, especialmente nativa con elementos nocivos como arsénico, antimonio, cadmio, plomo y zinc.
Milenka Vanessa Almanza López*
Potosí, 20 agosto (ANA).- El departamento de Potosí es un territorio sacrificado históricamente por intereses antropocéntricos económicos, capitalistas y de poder. Muchas vidas transitan en ese escenario de nomeimportismo de los gobernantes y el Estado, así como de propios y extraños.
En ese contexto el colectivo A Contravía de Potosí formado en su mayoría por hijos de mineros y habitantes de zonas de sacrificio ambiental, ha gestado juntamente con las comunidades afectadas tanto de la zona de Cantumarca como la zona de Pailaviri en la ciudad de Potosí, un proceso de Monitoreo Ambiental Comunitario de metales tóxicos que provienen de las actividades mineras, como arsénico, antimonio, cadmio, plomo y zinc. Esto se realizó junto a estudiantes de los colegios 6 de Junio B (Cantumarca), Manuel Ascencio Padilla (Pailaviri), además de mujeres de la zona Campamento Pailaviri.
Contaminantes en unidades educativas

Parte del monitoreo comunitario ha consistido en identificar evidencias visuales y físicas de la presencia de contaminantes en las infraestructuras de los colegios. En ese sentido se ha encontrado inicialmente en ventanas, patios y barandas al interior del Colegio Manuel Ascencio Padilla, que a simple vista existen concentrados minerales depositados- esto considerando que a escasos metros de esta unidad educativa existe actividad minera de comercialización, así como constante carga y descarga de minerales, también se tiene la existencia de pasivos ambientales.
Por otro lado, tanto en la zona Cantumarca como Pailaviri, se ha evidenciado que las plantas (principalmente nativas) están presentando síntomas visibles de estrés por exposición crónica a contaminantes tóxicos como clorosis y necrosis en hojas, necrosis en hojas, sequedad y marchitez, enanismo de las especies vegetales e inclusive aborto floral. Tampoco se pudo observar presencia de especies de líquenes, mismos que por sus características biológicas son excelentes bioindicadores de la calidad del aire.
Eso no es todo, producto del análisis de muestras de polvo tomadas en el interior de los colegios mencionados, se evidenció la presencia de todos los elementos tóxicos analizados; es decir, en las labores educativas, tanto estudiantes, docentes, plantel administrativo y madres/padres de familia están conviviendo con arsénico, antimonio, cadmio, plomo y zinc. Las concentraciones de las muestras al exterior de los colegios y cerca de las fuentes de contaminación, mismas que se encuentran a escasos metros de las unidades educativas, tienden a aumentar, lo cual hace pensar que la calidad del aire en polvo tanto de las zonas Cantumarca como Pailaviri están igualmente afectadas por la toxicidad de estos elementos.
Concentraciones tóxicas en vegetales
La investigación de A Contravía abarcó además el muestreo de vegetación en estas zonas. Se analizó las concentraciones de arsénico, antimonio, cadmio, plomo y zinc en especies vegetales nativas de la región y una especie introducida. Los resultados muestran que las especies vegetales presentan niveles excesivos o tóxicos sobre todo de arsénico en el cien por ciento de las especies muestreadas en la zona Pailaviri y en el 80 % de las especies muestreadas en la zona Cantumarca. El cien por ciento de las especies muestreadas en zona Cantumarca presentan concentraciones excesivas o tóxicas de plomo y zinc. En Pailaviri el cien por ciento de las especies vegetales evaluadas presenta concentraciones excesivas o tóxicas de cadmio y zinc y el ochenta por ciento de estas, presentan concentraciones excesivas o tóxicas de plomo (valores de rangos en base a: Kabata-Pendias, A., & Pendias, H. 2001). Esto demuestra una afectación por contaminación histórica de estos elementos en las especies vegetales y se puede extrapolar a una evidencia histórica de la contaminación ambiental minera en la ciudad de Potosí.
Además es importante considerar que el dato más alarmante del estudio, corresponde a 205, 82 mg/Kg de arsénico en una muestra de kiswara en la zona Pailaviri, siendo el valor de concentraciones aproximadas de oligoelementos en tejido foliar maduro. de 1.7 mg/Kg, lo cual evidencia que se supera este valor de referencia en más de ciento veinte veces, esto es como imaginar que el límite seguro de arsénico en una planta es semejante a una sola cucharadita de azúcar en una taza de café. Esta planta de kiswara no tiene una cucharadita, sino 121 cucharaditas (es decir, más de media taza de azúcar llena de veneno) en ese mismo recipiente. Es una sobredosis masiva, » Esto por supuesto no es un dato aislado, no es una rareza científica, es un grito de auxilio del ecosistema, es una muerte lenta de la flora escasa y nativa en Potosí. El problema entonces no acaba ahí, pues estos datos ultra alarmantes son la punta del iceberg de la afectación y degradación ambiental por estos elementos tóxicos provenientes de la minería en estas zonas de la ciudad de Potosí. Bajo estos resultados las autoridades sobre todo ambientales, de salud y educación deberían accionar inmediatamente, pero además es un llamado urgente a la población a dejar de naturalizar la muerte lenta, a dejar de priorizar el dinero por sobre la vida!
Coordinadora General del Colectivo Acontravia*











